Amenazas y atentados con granadas de fragmentación: así funciona el modus operandi del multicrimen que opera en Bogotá
Una explosión con artefacto de fragmentación en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, dejó inicialmente 13 heridos y una víctima mortal; posteriormente murió uno de los heridos, de 75 años, y la Policía confirmó que 14 personas fueron
Por Redacción StopMerge
23 de enero de 2026 · 5 min de lectura

Una explosión en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, causada por un artefacto explosivo de fragmentación lanzado contra un establecimiento, dejó inicialmente 13 personas heridas y una víctima mortal. Según reportes, dos hombres en motocicleta arrojaron el explosivo y huyeron inmediatamente.
"Lamentablemente, tras un nuevo reporte, se confirma que uno de los heridos por la explosión en el barrio Santa Fe, una persona de 75 años, murió cuando era atendido en un centro asistencial. La Policía confirma que en total fueron 14 personas las valoradas por los servicios..."
El ataque no fue un hecho aislado. Durante el inicio de 2025 se registraron ya tres hechos similares en el sector de San Bernardo, y hay reportes de otros casos en 2024. En San Bernardo se documentó una sucesión de atentados que marcó una escalada de violencia en el centro de la ciudad.
El patrón observado en esos episodios fue consistente: explosivos de fragmentación lanzados en espacios abiertos, ataques nocturnos y huida inmediata en motocicleta, lo que dificultó la reacción de las autoridades.
- Febrero de 2025: una granada detonada en plena vía pública dejó una persona muerta y varios heridos.
- Días después (febrero de 2025): otra explosión en el mismo sector causó varias personas lesionadas.
- Marzo de 2025: un nuevo ataque con granada dejó tres víctimas fatales y múltiples heridos.
Según el contexto expuesto por las autoridades, incluido el general Giovanni Cristancho, director de la Mebog, estos hechos estarían ligados a la disputa por el control del tráfico de drogas. Las bandas, además de eliminar rivales, buscan atemorizar a comerciantes, residentes y consumidores para imponer su dominio mediante el terror.
El uso de granadas de fragmentación en entornos urbanos densamente poblados se ha convertido en una herramienta de intimidación: no solo para causar daño físico, sino para enviar un mensaje de poder, generar miedo colectivo y marcar territorio. La repetición de este modus operandi —reciclado y trasladado entre barrios del centro— mantiene intacta su lógica de intimidación y confirma su persistencia como método delictivo en el corazón de Bogotá.
Corresponsal de StopMerge.
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