Abelardo de la Espriella negó este sábado, a pocas horas de la primera vuelta presidencial en Colombia, que haya defendido narcotraficantes y respondió críticas sobre su trayectoria profesional durante una transmisión en vivo.
La conversación se produjo en un encuentro en línea con el creador de contenido Westcol, en el que el candidato abordó cuestionamientos vinculados a su ejercicio como abogado y al tipo de clientes que representó en los inicios de su carrera.
“Fíjate lo que decían. Que yo defendía a mafiosos. Cuando tú hablas de mafiosos, es una persona que se dedica al narcotráfico. Yo nunca he defendido a narcotraficantes, eso es una leyenda urbana”.
De la Espriella reconoció que en sus comienzos asumió algunos casos relacionados con personas vinculadas a actividades ilícitas, pero afirmó que no continuó por ese camino profesional.
En sus palabras: “Cuando empecé y tenía menos que tú de edad, llevé un par medio chimbo, no me gustó y más nunca me dediqué a eso”. Señaló además que parte de la percepción pública responde a rumores y a una narrativa que, según él, lo ha afectado durante la campaña.
“No es porque no tengan derecho a la defensa, un abogado lo puede hacer. La labor de un abogado es tan legal que cuando tú no tienes plata para pagarlo, el Estado te lo pone. Si no tienes un abogado, no se puede celebrar el juicio”.
El candidato defendió la función de los abogados penalistas y subrayó que toda persona tiene derecho a una defensa, independientemente de los delitos que se le atribuyan. Reiteró que ejercer la defensa es una actividad legítima en un Estado de derecho y que las imputaciones sobre supuestos vínculos con el crimen organizado forman parte de una “leyenda negra”.
De la Espriella afirmó que representó tanto a personas investigadas como a ciudadanos a los que, según él, se acusó injustamente. Explicó que su trabajo buscaba colaborar con la justicia, negociar cargos cuando convenía y evitar procesos innecesarios, y en otros casos defender a quienes consideraba inocentes.
Al ser preguntado por qué era elegido para esos casos, respondió sin ambages: “Porque yo era el mejor abogado y todos me buscaban”.
El candidato también destacó que nunca ha recibido sanciones disciplinarias ni condenas relacionadas con su ejercicio profesional y sostuvo que siempre actuó dentro del marco del derecho.
Además atribuyó parte de las críticas a su origen regional y a la forma directa en que llevó algunos procesos: dijo que no se le perdona ser “hijo del Caribe” y por enfrentarse a prácticas de élites jurídicas en Bogotá, al tiempo que reivindicó haber puesto de moda cobrar con rigor y asumir la defensa personalmente.
Las declaraciones se producen a pocas horas de que los colombianos acudan a las urnas este domingo para elegir al próximo presidente de la República.
Según las encuestas más recientes citadas por su campaña, Abelardo de la Espriella disputa los primeros puestos de intención de voto frente a Iván Cepeda, en una de las contiendas más cerradas de la campaña actual.
El cierre de la campaña y las respuestas del aspirante a estas acusaciones llegan en un momento en que la discusión pública sobre seguridad y justicia está en el centro del debate electoral, y sus palabras buscan atenuar dudas sobre su historial profesional antes de la votación.





