La noche del 19 de abril, las tripulaciones de dos aviones que intentaban aterrizar en el aeropuerto El Dorado en Bogotá vivieron minutos de tensión cuando, según reportes, se les asignó la misma pista: el vuelo LH542 (Lufthansa, desde Frankfurt) y un Boeing 777 de QR8174 (Qatar Cargo).

La situación quedó registrada en aplicaciones que siguen vuelos y en videos tomados por transeúntes. Pilotos y pasajeros en redes sociales señalaron que la maniobra redujo notablemente la distancia entre las aeronaves; algunos afirmaron que estuvieron a menos de 200 metros de colisionar.

FlightRadar24 y otros rastreadores de tráfico aéreo mostraron que el QR8174 aterrizó en su primer intento, mientras que el LH542 ejecutó una aproximación frustrada y aterrizó en un segundo intento.

«Si nos pareció raro el movimiento brusco del avión; dijo el piloto que había tráfico y podía ser peligroso»

La Aeronáutica Civil informó que el episodio se debió al cierre temporal de la pista 32 derecha, que estaba no disponible por el bloqueo de una tercera aeronave, lo que obligó a redirigir las aproximaciones a la pista 32 izquierda.

Según la entidad, ese cambio concentró los tráficos en la misma pista y provocó una reducción de velocidades que disminuyó la separación entre el avión de Qatar y la aeronave de Lufthansa, aunque en todo momento se mantuvo una separación controlada.

«La tripulación de Lufthansa, actuando bajo los más altos estándares de seguridad y siguiendo los parámetros establecidos en la carta de aproximación, decidió ejecutar de manera autónoma un procedimiento de aproximación frustrada»

La Aeronáutica Civil reiteró que el análisis técnico concluyó que se trató de un evento operacional gestionado bajo control y que no representó una situación crítica ni un riesgo real para la seguridad aérea.

El incidente subraya la función de los procedimientos como la aproximación frustrada para preservar la seguridad en aeropuertos con tráfico concentrado y la importancia de la gestión del espacio aéreo en situaciones de contingencia.