Hoy, en la casa que construyó desde los escombros junto a su esposo e hijos y en la que vivió por más de tres décadas, Bertha Rey Grimaldo fue despedida por seis de sus nueve hijos, en medio del dolor que dejó su trágica muerte, ocurrida a una cuadra de ese mismo hogar.

La vivienda, ubicada en la calle 28, entre avenidas 5 y 6 del barrio Buenos Aires, se convirtió en el escenario del adiós y del recuerdo de una vida dedicada al cuidado del hogar y la familia.

Su vida, extensa y tranquila, se prolongó por 84 años. Trabajó como ama de casa y también en restaurantes, labores que alternó para buscar el sustento de su familia.

En los últimos tiempos vivía sola en la misma dirección y dedicaba sus días a cuidar su salud y a sobrellevar los “achaques de la edad”, según relatan quienes la visitaban.

La despedida fue sobria y marcada por el dolor de los suyos; su fallecimiento ha dejado una huella en el vecindario que la conocía por su constancia y entrega al hogar.