El próximo presidente o presidenta de Colombia, que asumirá el mando desde el próximo 7 de agosto y hasta 2030, recibirá un Norte de Santander marcado por la violencia en el Catatumbo, una frontera llena de oportunidades y una economía golpeada por la informalidad.
Para el economista e investigador Mario Zambrano, docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), la nueva administración deberá trabajar en diversos frentes en este territorio.
El primero, afirma, es la seguridad, asunto que incluye la política de paz y la atención a los episodios de violencia que afectan el Catatumbo.
La combinación de los desafíos de seguridad, las potencialidades comerciales de la frontera y la elevada informalidad económica condicionará la agenda regional y exigirá respuestas coordinadas entre el gobierno central, las autoridades locales y la sociedad civil.





