La muerte de Francy Tatiana Ferrer Sandoval dejó de ser una tragedia familiar para convertirse en un suceso que conmovió a Cúcuta, tras los hechos en Villa del Rosario.
Su nombre comenzó a escucharse en esquinas, tiendas y conversaciones cotidianas, incluso entre personas que no la conocían y que quedaron impactadas por la forma injusta en que perdió la vida.
Un taxista en Cúcuta preguntó por lo ocurrido en Villa del Rosario, sin imaginar que la respuesta del pasajero cambiaría la conversación.
"La muchacha era mi hija"
La frase la pronunció Jaime Ferrer, quien en ese momento adelantaba los trámites judiciales relacionados con el fallecimiento.
El relato, transmitido de boca en boca, puso el foco en la familia y en la dimensión pública del suceso, mientras los procesos judiciales seguían su curso.





