Metrolínea en Bucaramanga vuelve a quedar en el centro de la preocupación ciudadana debido a constantes hechos de vandalismo, inseguridad y destrucción de infraestructura pública que afectan varias estaciones del área metropolitana.

Los paraderos y estaciones del Sistema Integrado de Transporte Masivo continúan siendo escenario de hurtos, daños y ataques organizados por parte de personas que aprovechan la falta de vigilancia y la soledad de estos espacios para destruir elementos de la infraestructura que aún permanece en funcionamiento.

Los daños reportados incluyen el deterioro de mobiliario, grafitis y destrozos en puntos de acceso y atención al usuario, lo que incrementa la sensación de inseguridad entre los viajeros y complica la operatividad cotidiana del servicio.


Usuarios y vecinos señalan que los episodios se repiten en distintos puntos del área metropolitana, en circunstancias que facilitan la acción de grupos organizados o individuos que actúan con impunidad.

La reiteración de estos hechos ha generado preocupación por la conservación del servicio y por la seguridad de los pasajeros, así como por el costo que implica la reparación continua de la infraestructura pública.

Como cierre, la persistencia de estos ataques presenta un reto para las autoridades locales, el operador del sistema y la comunidad: evitar que las estaciones se conviertan en espacios vulnerables y recuperar la confianza de los usuarios en el transporte público.