Después de 25 días de angustia e incertidumbre, Alexander Laguado regresó a su hogar, en lo que sus familiares describen como un final feliz.
Las marchas, las oraciones y la esperanza inquebrantable de sus allegados marcaron las semanas previas y mantuvieron viva la búsqueda.
El reencuentro se vivió en un clima de alivio y celebración íntima entre familiares y amigos, tras jornadas de espera y movilización.
El desenlace subraya la persistencia de las familias en procesos de búsqueda y la relevancia de la movilización comunitaria frente a la incertidumbre.
