Álex Saab fue deportado a Estados Unidos el 16 de mayo desde Caracas, un traslado que, según fuentes, podría convertirse en un nuevo problema para el presidente Nicolás Maduro y varios empresarios y políticos vinculados al régimen.
La Unidad Investigativa de El Tiempo informó que el empresario barranquillero podría poseer información clave sobre operaciones financieras, contratos petroleros y movimientos de dinero que ahora interesan a las autoridades estadounidenses.
Fuentes federales citadas por ese medio señalaron que Saab fue trasladado en un avión Gulfstream, matrícula N550GA, escoltado por agentes de la DEA. El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez autorizó la deportación, una decisión que sorprendió en momentos en que el empresario aseguraba estar protegido por un perdón presidencial otorgado durante la administración de Joe Biden.
Las mismas fuentes indicaron que el nuevo proceso en su contra es distinto al expediente por el que había recibido beneficios judiciales tras su captura en Cabo Verde. No se ofrecieron detalles públicos sobre las nuevas imputaciones ni sobre la extensión de la información que Saab podría aportar.
La entrega del empresario a la Justicia estadounidense pone en foco posibles investigaciones sobre la red de contratos y flujos financieros vinculados al Estado venezolano. Analistas y actores políticos consideran que cualquier declaración o documentación que aporte Saab podría acelerar pesquisas contra personas y empresas relacionadas con el régimen.
El desarrollo de este caso será seguido de cerca por las autoridades internacionales y por actores económicos con intereses en Venezuela. La situación plantea además interrogantes sobre el alcance de la cooperación judicial entre países y las consecuencias políticas que puedan derivarse para el gobierno de Maduro.
