Cristian Herrera Nariño, periodista dedicado a la cobertura judicial, murió en Cúcuta el 6 de junio tras recibir un ataque armado mientras se encontraba con su familia en el barrio Quinta Oriental.
Herrera desarrolló la mayor parte de su carrera informando sobre hechos judiciales y de alto impacto en la capital de Norte de Santander. Fue corresponsal y reportero judicial durante varios años en La Opinión y Q'Hubo en Cúcuta, donde lideró investigaciones sobre crimen organizado en la ciudad.
Su trabajo le valió reconocimientos y premios de periodismo, pero también lo expuso a constantes amenazas que exigieron medidas de protección y, en ocasiones, la presencia de escoltas para salvaguardar su integridad y la de su familia.
Nunca tuvo horario de salida: acudía a la escena de los hechos a cualquier hora para informar de primera mano. En una ciudad en la que la violencia es persistente, su dedicación a la cobertura judicial era reconocida entre colegas y lectores.
La primera amenaza grave documentada contra Herrera se remonta a 2004, luego de publicar una investigación que puso en duda las estadísticas oficiales sobre el robo de vehículos en Cúcuta.
Tras esa publicación comenzó a recibir llamadas intimidantes, seguimientos y señalamientos que comprometieron su seguridad y la de su núcleo familiar, según relatan quienes lo conocieron y trabajaron con él.
Su trayectoria, marcada por la investigación del delito y la exposición a riesgos, deja un vacío en las salas de redacción y reaviva la preocupación por la seguridad de los periodistas que cubren lo judicial en la región.





