Esta semana, el estratega digital Carlos Suárez pidió 'pasar la página' tras una campaña y una post‑campaña presidencial marcadas por ataques en redes y por el respaldo del uribismo a Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta.

Suárez fue el encargado de liderar la campaña digital de De la Espriella y logró crear una comunidad en redes que empleaba el emoticón del tigre y el ademán del saludo militar para mostrar apoyo al abogado.

Durante esa táctica, influenciadores afines publicaron videos generados con inteligencia artificial que atacaban al Centro Democrático, a Paloma Valencia y a Álvaro Uribe, a quienes vinculaban —sin pruebas públicas— con otras figuras políticas como los exmandatarios Juan Manuel Santos y César Gaviria y con la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López.


Terminada la campaña —con la victoria de De la Espriella— los encontronazos entre representantes del gobierno electo y el uribismo se reactivaron, especialmente con la elección del presidente del Senado.

En esa votación ganó el candidato uribista Honorio Henríquez frente a Alfredo Deluque (Partido de la U). Las tensiones se intensificaron tras el 20 de julio, cuando emergió el debate sobre el llamado "petrouribismo" por el apoyo de sectores históricos al senador del Centro Democrático.

En su mensaje en la red social X (antes Twitter), Suárez reconvino públicamente la controversia y pidió cerrar la disputa. En el texto escribió:

"en las últimas semanas se ha hecho pública una divergencia con Álvaro Uribe" en la que el exmandatario "considera haber sido agredido y yo, por mi parte, considero haber sido el florero de Llorente para golpear la majestad presidencial de quien pronto ocupará el Solio de Bolívar"

El llamado de Suárez a 'pasar la página' llega en un momento de reactivación de encontronazos internos y de debate sobre alianzas y posicionamientos dentro de la coalición política que se forma tras la elección.