A 15 meses del último estallido de la guerra en el Catatumbo, en Norte de Santander, la región registra uno de sus peores momentos del conflicto armado, según líderes defensores de víctimas y de derechos humanos.

El enfrentamiento entre el Ejército de Liberación Nacional y las disidencias del frente 33 de las Farc ha derivado en una multiplicación de delitos contra la población civil y en un recrudecimiento de la violencia local.

Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, señaló:

“La ola de secuestros, el aumento de la extorsión, el reclutamiento y los ataques con drones son los fenómenos que marcan la actual etapa del conflicto armado en esa zona de Norte de Santander.”

Organizaciones que acompañan a las víctimas describen la confluencia de esos hechos como una escalada que agrava la crisis humanitaria y complica las rutas de atención y protección para la población afectada.