Gerardo Álvarez Peña, alias el Brujo, habría sido, durante al menos tres años, uno de los principales responsables de infundir terror en el Catatumbo, al llegar a desempeñarse como cabecilla de milicias urbanas del Frente 33 de la disidencia de las Farc.

Durante ese lapso, el hombre habría ordenado y comandado diferentes ataques contra la comunidad.

También se le atribuyen labores de observación contra la Fuerza Pública y confrontaciones con la organización rival, el Eln.


Las descripciones de su accionar apuntan a un patrón sostenido de agresiones y tensión que afectó la seguridad y la convivencia de las comunidades locales.

Las imputaciones, en tanto señalamientos aún por esclarecer plenamente, dibujan el impacto de la violencia de las disidencias en la región y la complejidad de los enfrentamientos entre grupos armados.