El caso de Lucas Francesco Murillo García, un niño de 7 años de Cúcuta que conmovió al país por dificultades para acceder a atención cardiaca, llegó hasta el Gobierno nacional, que ordenó intervenir para garantizar su atención.

El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, instruyó vía X a la ministra de Salud, Ana María Vesga, para que se hiciera cargo del caso y gestionara las medidas necesarias.

El mandatario pidió localizar a la familia, revisar la situación con la Nueva EPS y agilizar los exámenes y cuidados que requiera el menor.

El menor llegó a decir:

"yo no me quiero morir"
"No podemos permitir que un niño tenga que decir 'yo no me quiero morir' para que el sistema responda."

El caso reaviva el debate sobre la capacidad de respuesta del sistema de salud y la atención pediátrica urgente, y pone el foco en la coordinación entre autoridades y EPS para garantizar cuidados oportunos.