Abelardo de la Espriella, abogado de 47 años, se convirtió en el virtual ganador de la segunda vuelta presidencial y se encamina a asumir la Presidencia de Colombia para el periodo 2026–2030.
Se inscribió por firmas con el respaldo del movimiento Defensores de la Patria y eligió como fórmula vicepresidencial al exministro de Hacienda José Manuel Restrepo; su candidatura escaló en las encuestas y obtuvo la victoria en la segunda vuelta.
Nació en Bogotá el 31 de julio de 1978 y creció en Montería (Córdoba), de donde proviene la identidad costeña que luego convirtió en bandera política.
Es hijo de María Eugenia Otero Aldana y del jurista Abelardo de la Espriella Juris, quien ejerció como diputado, aspiró a la Gobernación y fue magistrado del Tribunal Contencioso Administrativo de Córdoba.
Estudió Derecho en la Universidad Sergio Arboleda, donde cursó además una maestría; se especializó en Derecho Penal en la Universidad Externado y en Derecho Administrativo en la Universidad del Rosario, y recibió un doctorado honoris causa de la Universidad Autónoma del Caribe.
En 2002 fundó De la Espriella Lawyers Enterprise, que abrió sedes en Bogotá, Barranquilla, Medellín y Miami; su bufete pasó de ingresos modestos a manejar miles de millones de pesos en pocos años, un crecimiento que coincidió con la defensa de clientes controvertidos.
En 2004, con 26 años, creó la Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz), que acompañó el proceso de Santa Fe de Ralito entre el gobierno de Álvaro Uribe y las Autodefensas Unidas de Colombia y apoyó iniciativas como un referendo para prohibir la extradición.
No toda su carrera fue polémica: representó a las víctimas del ataque con ácido contra Natalia Ponce de León y promovió la ley que endureció las penas para ese delito; el agresor fue condenado a más de 21 años de prisión.
Asumió además causas colectivas en defensa de comunidades indígenas y afrodescendientes Zenú en el litigio contra la mina Cerro Matoso, que en 2018 obtuvo un fallo a favor de las comunidades, y demandó a directivos de Ecopetrol por la explosión del oleoducto de Dosquebradas (Risaralda), que en 2011 dejó 32 muertos.
Su hoja de vida incluye, sin embargo, la defensa de numerosos procesados. En la época de la parapolítica representó a excongresistas condenados por sus nexos con las Autodefensas Unidas de Colombia.
Ningún cliente pesa tanto en la opinión pública como Alex Saab. De la Espriella lo defendió desde 2013 en procesos por lavado de activos y afirma haber dejado la representación en julio de 2019, al conocer la cercanía del procesado con el gobierno de Venezuela.
En ocasiones llegó a llamarlo:
"amigo personal"
El 24 de mayo, una investigación publicada en la revista Cambio afirmó que De la Espriella habría recibido en 2014 giros por más de 370.000 dólares desde dos empresas que Saab presuntamente usó para desviar recursos del Estado venezolano; la columna se apoya en documentos de un expediente civil cerrado en Florida, entre ellos una carta firmada por el abogado.
Al asumir la Presidencia, su carrera combina litigios en defensa de víctimas y la representación de figuras cuestionadas, un contraste que plantea interrogantes sobre sus vínculos profesionales y su futura gestión.





