Lucas Francesco Murillo García, de 7 años, será trasladado a la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga para recibir atención cardiaca especializada, tras la autorización y gestión de las autoridades competentes.
En medio de médicos, trámites y largas esperas, Lucas sigue siendo un niño: sonríe, observa a su alrededor y mantiene la esperanza junto a su familia. El seguimiento del caso incluyó la intervención del presidente Abelardo de la Espriella, quien ordenó gestionar el traslado para garantizar la atención requerida.
El traslado ya fue autorizado y coordinado para que el menor pueda acceder a tratamientos y procedimientos que no están disponibles en su ciudad de origen. Detrás de cada trámite hay una familia que pide, en lo esencial, que Lucas pueda recuperarse y retomar la vida propia de un niño.
La autorización del traslado representa la posibilidad de un tratamiento especializado que, según los responsables de la gestión, podría ofrecer a Lucas una nueva oportunidad de mejoría. La familia permanece a la espera del desplazamiento y de las citas médicas programadas para su ingreso en Bucaramanga.





