Más de 1.000 niños en el Catatumbo no han podido iniciar este año las clases por el conflicto armado que mantiene activos a distintos grupos en la región.
Según Luis Fernando Niño, alto consejero de Paz de la Gobernación de Norte de Santander, las causas son el temor al reclutamiento forzado y la utilización de drones con explosivos en varias zonas.
“Otra causa es la utilización de las minas antipersonal. Tenemos el reporte de que hay al menos 18 escuelas que tienen minas a su alrededor”.
El consejero señaló además que las amenazas a rectores y profesores por parte de los grupos armados han contribuido a la suspensión de las actividades académicas.
La situación se concentra principalmente en las zonas rurales de los municipios de Tibú y El Tarra.
“En La Gabarra y Filo Gringo todas las escuelas están minadas y los niños no han podido ir a clases. En cuanto a las veredas, algunas de las más afectadas son la vereda Miramontes, La Serpentina, 20 de julio, Kilómetro 84 y Puerto Palma”.
Estos datos fueron socializados en un Comité de Justicia Transicional y en un consejo departamental de paz la semana antepasada.





