Gustavo Petro anunció la noche del lunes el traslado de varios reclusos tras revelarse una fiesta dentro del establecimiento de máxima seguridad de Itagüí, en la que habrían participado voceros de las bandas del Valle de Aburrá que integran una mesa de paz con la Casa de Nariño.

“Los señores que hicieron la fiestica, salen de la cárcel, entran es a otra, trasladados. Salen de Itagüí, se acabó el tema”.

El pronunciamiento del jefe de Estado se produjo durante una reunión televisada con miembros del gabinete en la que abordó asuntos de orden público y narcotráfico. La frase fue la respuesta oficial al escándalo desatado el pasado 8 de abril.

Ese día, varios de los presos señalados participaron en una parranda vallenata dentro del centro carcelario, según las denuncias formuladas por dos concejales de Medellín, Claudia Carrasquilla y Andrés Tobón.

Los concejales aseguraron que el evento tuvo un costo cercano a $500 millones y que la celebración habría sido en torno al inminente regreso a la libertad de Sebastián Murillo Echeverry ("Lindolfo").


Fuentes y testimonios presentados ante las autoridades indican que los participantes en la fiesta están vinculados a las bandas del Valle de Aburrá que participan en las mesas de diálogo con la Presidencia.

Ante la divulgación de las imágenes y las denuncias públicas, el Gobierno respondió ordenando traslados desde la cárcel de Itagüí como medida inmediata, con el propósito de separar a los implicados del establecimiento donde se registró el episodio.

El incidente reaviva las preguntas sobre el control interno de los centros penitenciarios y la participación de líderes presuntamente vinculados al crimen organizado en procesos de diálogo con el Ejecutivo.