La reapertura de la frontera con Venezuela en los últimos dos años reconfiguró el mapa migratorio en el oriente del país y obligó a Migración Colombia a ampliar su capacidad operativa en Norte de Santander y Santander.
El diagnóstico más reciente de la entidad muestra un sistema con mayor cobertura institucional, flujos en crecimiento y una dinámica que, si bien se estabilizó frente a los picos de la crisis, mantiene una intensidad que impacta la economía y la vida cotidiana de la región.
El control formal del tránsito entre ambos países se concentra en cuatro pasos fronterizos habilitados: el Puente Internacional Simón Bolívar, el Puente Internacional Francisco de Paula Santander, el Puente Internacional Atanasio Girardot —el más reciente y con mayor capacidad operativa— y el Puente Internacional La Unión.
A esta red se suman dos terminales aéreas con control migratorio: el Aeropuerto Internacional Camilo Daza y el Aeropuerto Internacional Palonegro, ambos con conexión internacional a Panamá, lo que facilita la articulación de la región con rutas globales.
En el análisis de la data de Migración Colombia se registra que, desde 2024, los cuatro pasos fronterizos contabilizaron un total de 870.988 movimientos migratorios formales (ingresos y salidas con control de pasaporte). De ese total, 471.988 correspondieron a ingresos y 399.000 a salidas.
Para 2025 la entidad proyectó un incremento del 17%, lo que confirma la reactivación del tránsito tras el restablecimiento pleno de relaciones bilaterales.
Ese volumen refleja no solo movilidad humana, sino también intercambio comercial, acceso a bienes y servicios y reencuentros familiares: la frontera dejó de ser un punto de contención para convertirse nuevamente en un corredor activo.
Finalizando 2025, la Cámara Colombo Venezolana, con datos del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, informó que las exportaciones e importaciones por los puentes internacionales y puntos habilitados sumaron US$841,1 millones, una diferencia de US$111,7 millones respecto al registro de enero-septiembre de 2024 (US$729,4 millones).
"Esa confianza que está generando, esa competencia sana y la dinámica en la frontera se deben al trabajo articulado que estamos haciendo los gremios de Táchira y Norte de Santander"
La afirmación corresponde a representantes gremiales que vinculan la recuperación del comercio con el trabajo conjunto entre actores locales en ambos lados de la frontera.
En perspectiva, la reapertura y la mayor cobertura institucional han restablecido flujos que sostienen cadenas productivas y servicios transfronterizos; al mismo tiempo, la intensidad del tránsito plantea desafíos de capacidad administrativa y presión sobre infraestructura pública y privada en la región.





