El jueves 15 de octubre el presidente Abelardo de la Espriella realizó visitas sorpresa a las sedes del Ministerio de Hacienda, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Cultura para conocer a los funcionarios y enviar un mensaje contra la corrupción.

En el Ministerio de Hacienda fue recibido por el ministro Miguel Gómez Martínez y por varios funcionarios de la cartera económica, con quienes dialogó y se tomó fotografías.

En el Ministerio del Interior fue recibido por el ministro Rodrigo Lara y varios viceministros; recorrió pasillos, escuchó el direccionamiento institucional y ofreció unas palabras a los empleados.


En la sede del Ministerio de Cultura, ubicada en el centro de Bogotá, fue recibido por la ministra Paola Holguín. Acompañado por la ministra, el presidente conoció las dependencias y habló desde el museo de Santa Clara, una antigua iglesia convertida en museo.

El mandatario subrayó la importancia de conocer el funcionamiento de las dependencias y de hablar directamente con los servidores públicos.

"Yo no entiendo cómo es que un presidente puede ejercer sin conocer a la gente que trabaja en el gobierno, sin visitar las distintas dependencias del Estado".
"Aquí hay una decisión política clara: conocer el Estado, hablar con los funcionarios directamente y dejarles claro que aquí en este gobierno, en la era del tigre, en la patria milagro no se acepta ni la politiquería ni la corrupción".

El presidente también comparó la función del jefe de Estado con la de un gerente de empresa, y señaló que es imposible sacar una organización adelante sin supervisión por departamento.


La actividad forma parte de la agenda comunicada por el equipo de empalme y por las declaraciones públicas del presidente, que han puesto la lucha contra la corrupción como una de sus banderas principales, incluida la intención de "acabar con las roscas" en la administración pública.

Tras recorrer las tres carteras, De la Espriella afirmó su voluntad de conocer el Estado desde dentro y de exigir transparencia y responsabilidad a los funcionarios como mecanismo para combatir prácticas clientelistas y actos de corrupción.