La semana pasada fue hallado el cuerpo de Jhon Ever Collazos Acosta, el segundo firmante de paz de Norte de Santander asesinado en lo que va del año; las autoridades investigan los móviles y los posibles responsables.

Según las pesquisas iniciales, Collazos Acosta habría sido secuestrado en Ocaña y retenido durante cerca de tres meses antes de ser asesinado en la zona rural de Pelaya, Cesar.


La primera en conocer el hallazgo fue su pareja sentimental, que notificó de inmediato a la Agencia para la Reincorporación y la Normalización. El cuerpo fue trasladado a las instalaciones judiciales en Chiriguaná para los procesos de identificación y reconocimiento, y posteriormente entregado a sus familiares para las exequias y el entierro.

Las autoridades mantienen abierta la investigación para establecer los móviles del crimen y determinar quiénes estarían detrás del asesinato. Una de las hipótesis apunta al Eln, que, según versiones preliminares, habría retenido a Collazos Acosta desde el 14 de julio, fecha en la que sus allegados perdieron contacto con él.


De la víctima se conoció que adelantaba su proceso de reincorporación en Cúcuta, tras haber firmado el Acuerdo de Paz de 2016 como integrante de las extintas Farc.

El asesinato reaviva la preocupación por la seguridad de quienes se han sumado al proceso de reincorporación y plantea nuevos interrogantes sobre la capacidad de protección en las zonas rurales donde se registran estos hechos.