El asesinato de Ángel Gabriel Gélvez Vega ocurrió el lunes 27 de julio al mediodía en San Faustino, corregimiento rural de Cúcuta: fue sacado por la fuerza de una empresa carbonera y posteriormente asesinado sobre un puente cercano.
En un primer momento las autoridades manejaron la hipótesis de una posible extorsión, debido a la conocida presencia de grupos armados en la zona y las denuncias sobre cobro a empresas.
No obstante, nuevas informaciones señalan que el caso podría estar vinculado al antecedente judicial de la víctima y a actuaciones previas en su entorno familiar.
Hace menos de tres meses el nombre de Ángel apareció por primera vez en registros judiciales tras un allanamiento en una vivienda del barrio Santander, en San Faustino. En ese operativo, las autoridades encontraron armas y elementos de inteligencia que, según la investigación, pertenecerían al ELN.
En ese procedimiento fue detenido su hermano, Jesús David Gélvez Vega, quien permanece recluido en prisión desde principios de mayo.
Según las versiones conocidas, un grupo de hombres armados irrumpió en la empresa carbonera, sacó por la fuerza a Ángel —que vestía el uniforme de la compañía— y lo asesinó en las inmediaciones de la entrada al corregimiento.
Familiares que llegaron rápidamente al lugar hallaron el cuerpo y, por razones de seguridad, una funeraria trasladó el cadáver por la tarde a Medicina Legal, donde se practicaron la inspección técnica y los procedimientos forenses antes de la entrega a sus allegados.
Las autoridades no descartan que se trate de un asesinato selectivo, y la existencia del antecedente judicial ha dado un nuevo giro a la pesquisa: los investigadores revisan ahora si la agresión estuvo motivada por vínculos con actividades criminales previas o por disputas locales relacionadas con la presencia de grupos armados.
La indagación continúa abierta y las autoridades trabajan en la recolección de pruebas y testimonios que permitan esclarecer responsabilidades y el móvil del crimen.





