Cristian Hernando Herrera Nariño, periodista que marcó el periodismo judicial en la región, será velado hoy en el barrio La Playa, donde cientos de personas de distintos gremios y sectores se congregan en Cúcuta y Los Patios para rendirle el último adiós.

No solo acudirán amigos y familiares: numerosos colegas y personas que compartieron su trayectoria acompañarán la velación en el lugar que fue escenario de más de dos décadas de trabajo periodístico dedicado a los hechos de orden público en Norte de Santander.


Sus colegas recuerdan a Herrera como un profesional apasionado por la fuente judicial, un reportero de campo que no entendía de horarios ni de distancias. Para él, la labor informativa exigía presencia continua y compromiso con cada noticia.

“Amo mi trabajo, adoro mi trabajo y lo defiendo a capa y espada”.

Las instalaciones de La Opinión nunca le impusieron límites: junto a conductores y fotógrafos recorría carreteras y municipios para estar en los hechos. Tras pasar por La Opinión y Q’hubo Cúcuta como editor, continuó vinculado a proyectos digitales propios sin dejar de atender sucesos de orden público en Cúcuta y su área metropolitana.


Su trabajo lo llevó a los rincones más apartados del departamento. Ocaña, Hacarí, Tibú y El Tarra, entre otros municipios, fueron escenarios habituales de su cobertura; en muchas ocasiones pedía salir a primera hora para llegar a esas zonas.

En uno de esos desplazamientos fue retenido, junto a un conductor, por integrantes del Ejército Popular de Liberación (Epl) en Hacarí, cuando la organización estaba bajo el mando de Víctor Ramón Navarro Serrano, alias Megateo. Permanecieron retenidos más de tres horas y fueron liberados tras confirmar que eran un equipo periodístico.

Quienes trabajaron con él recuerdan que en ocasiones llegaba a las escenas antes que las autoridades, convencido de que cada segundo tenía un valor informativo incalculable. Esa dedicación le valió reconocimiento y el respeto de fuentes y colegas en la región.

El velatorio en La Playa, por la afluencia y las muestras de dolor, refleja el lugar que Herrera ocupó en el periodismo local: un profesional de campo cuya labor influyó en la manera de cubrir el orden público en Norte de Santander y cuya ausencia dejará una marca en la comunidad informativa.