Señor presidente: Gracias por haber escogido a Cúcuta y a Norte de Santander para realizar aquí el primer empalme de su gobierno.
Norte de Santander aprendió hace mucho tiempo a leer los gestos. Es un departamento de frontera, y las regiones de frontera desarrollan una sensibilidad particular para distinguir entre la visita y la decisión, entre el anuncio y el presupuesto, entre la fotografía y la obra terminada.
Que el primer ejercicio de empalme de una administración que apenas comienza se haya hecho en la frontera no es un detalle de agenda: envía un mensaje que aquí se entendió con claridad. Durante décadas este departamento ocupó los últimos lugares en las prioridades nacionales y aprendió a acostumbrarse a esa posición; cambiar esa percepción exige continuidad y hechos.
Agradecemos también el respaldo anunciado por su equipo de trabajo al proyecto de ampliación de El Malecón, sobre la ribera del río Pamplonita, una intervención que recuperará más de 31.900 metros cuadrados para el encuentro ciudadano y que, por sí sola, ya cambia la conversación sobre lo que esta ciudad puede ser.
El gesto político debe ahora traducirse en decisiones y recursos concretos. No basta con la presencia institucional ni con los anuncios: es imprescindible que las palabras se conviertan en presupuesto y en obra terminada.
Si este empalme se complementa con seguimiento y ejecución, la presencia de Cúcuta en la agenda nacional podrá dejar de ser simbólica y convertirse en un cambio real para la región y sus habitantes.





