Hospital Universitario Erasmo Meoz, en Cúcuta, enfrenta un atraso en los pagos de las EPS que suma cerca de 143.000 millones de pesos con corte al 30 de abril, una mora que ha colapsado varias unidades y retrasado prestaciones asistenciales.

Las mayores obligaciones corresponden a Nueva EPS, con 113.345 millones de pesos, y a Coosalud, con 13.773 millones. También figuran adeudos de Comfaoriente EPS y Sanitas, que en conjunto afectan gravemente la liquidez y la operación del principal centro asistencial del departamento.

La falta de pago dificulta la prestación de servicios mientras los afiliados de esas entidades continúan recurriendo al Erasmo Meoz en busca de atenciones que, en muchos casos, deberían recibir en las clínicas o IPS integrantes de sus redes contratadas.

Según fuentes del hospital, al menos 3.000 pacientes afiliados a estas EPS permanecen en lista de espera para procedimientos quirúrgicos; algunos llevan esperando dos, tres e incluso cinco años. La elevada demanda y las limitaciones de la red prestadora en la ciudad explican parte del cuello de botella.

En particular, Coosalud no contaría actualmente con una IPS que asuma las cirugías de sus afiliados en Cúcuta. En el caso de Nueva EPS, la única institución que continúa prestando esos servicios es la Clínica Médico Quirúrgica, que atiende a la mayor parte de los afiliados de esa EPS en el departamento y afronta también una alta demanda.

El director del hospital, Hernando José Mora, advirtió que, en las condiciones actuales, la institución encuentra cada vez más difícil asumir la atención que corresponde a las redes contratadas por las EPS, lo que repercute en la programación de cirugías y en la disponibilidad de citas especializadas.


Fuentes de las organizaciones sindicales con presencia en el hospital señalaron que el panorama sería distinto si las EPS cancelaran oportunamente las obligaciones. Ante la situación, anunciaron que ofrecerán una rueda de prensa para exponer las dificultades financieras y asistenciales causadas por el incumplimiento de los pagos.

Usuarios también denuncian demoras en la asignación de citas con especialistas y dificultades para acceder a los medicamentos formulados, problemas que se han vuelto recurrentes conforme se extiende la mora.

La acumulación de deudas por parte de las EPS tensiona la capacidad operativa del hospital público, reduce su margen financiero y pone en riesgo la continuidad y calidad de la atención. La normalización de los flujos de pago aparece como condición necesaria para aliviar listas de espera y restablecer la prestación regular de los servicios.