El Gobierno decidió reactivar el fracking y la medida se ha colocado en el centro de la agenda económica y energética del país en este momento. En particular, Norte de Santander aparece como una de las zonas potenciales, aunque el agudo conflicto armado que enfrenta es señalado como el principal obstáculo para cualquier proyecto en la región.
En entrevista con La Opinión, Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), explicó su visión sobre lo que denominó fracking 4.0.
Castañeda describió el fracking 4.0 como una solución tecnológica y estratégica destinada a multiplicar las reservas de hidrocarburos y recuperar la autosuficiencia energética, asegurando que ello puede lograrse sin afectar el medio ambiente.
La propuesta plantea un dilema evidente: la búsqueda de mayor capacidad de producción y seguridad energética choca con las limitaciones impuestas por la seguridad y la complejidad social de las zonas en conflicto. Esa tensión determina, en gran medida, la viabilidad práctica de cualquier política de hidrocarburos en Norte de Santander.
En última instancia, la discusión sobre el fracking en Colombia no solo es técnica o económica; es también política y territorial, y su resultado dependerá de la capacidad de conciliar objetivos energéticos con las condiciones de seguridad y la preservación ambiental en las regiones afectadas.





