La comunidad indígena Yukpa, oriunda de la Serranía del Perijá (Venezuela), cumple 15 años en Cúcuta, capital de Norte de Santander, y vive en la ciudad entre la precariedad y un proceso de adaptación.
Todos los días, acompañados de niños, se les ve en las calles pidiendo dinero para cubrir sus necesidades básicas. En la ciudad han buscado distintas actividades informales para subsistir.
Para Elwin Rincón, uno de los caciques, la falta de empleo formal obliga a muchos a salir a pedir dinero y a dedicarse a labores informales.
Entre las tareas que desempeñan desde hace años se cuentan la venta de leña, el reciclaje y la elaboración de artesanías y canasta. Con el producto de estos oficios obtienen los recursos para comprar sus alimentos en el asentamiento donde viven, en el barrio El Nuevo Escobal.
“Con estos trabajos podemos estar ganando aproximadamente $30.000 al día. Aunque no todos se dedican a pedir dinero sí hay algunos que se ven en esa necesidad y que salen con sus niños al no tener con quien dejarlos”.
El cacique explicó que, pese a esos ingresos, la situación varía entre familias y que la ausencia de apoyo para el cuidado infantil obliga a algunos a salir con sus hijos a las calles.
La conmemoración de estos 15 años pone en evidencia retos estructurales —la falta de empleo formal y la necesidad de conciliar el cuidado de los niños con la subsistencia— que marcan el proceso de asentamiento y adaptación de la comunidad en Cúcuta.





