Una mujer adulta mayor encontrada herida el 27 de marzo en inmediaciones del parque Antonia Santos permanece desde hace más de un mes en la Unidad Básica Puente Barco de la ESE Imsalud en Cúcuta, sin que hasta la fecha aparezca un familiar que responda por ella ni exista documentación que confirme su identidad.

La paciente ingresó tras ser localizada por la Policía con una lesión severa en una pierna; su estado físico era delicado y la herida presentaba infección avanzada.

“Necesitaba observación médica, antibióticos y curaciones constantes porque la herida tenía infección avanzada y presencia de gusanos”.

Durante seis días el personal médico y de enfermería trabajó para estabilizarla: la infección fue controlada y la herida sanó favorablemente. Cuando el proceso médico parecía concluir, el equipo advirtió signos de deterioro cognitivo compatibles con Alzheimer.

La mujer afirma llamarse Melanie Chacón y repite siempre el mismo número de cédula, 37213523, pero la información que entrega sobre su identidad es confusa y limitada a esos datos. Los especialistas describieron incoherencias en sus relatos y dificultades para precisar recuerdos recientes.

“Eso es lo que yo me acuerdo”.

La ESE verificó el número de documento en las plataformas nacionales de identificación y aseguramiento en salud y no encontró registro oficial alguno que permita establecer su identidad o afiliación. A pesar de ello, la institución decidió continuar la atención bajo criterios humanitarios.


Con el fin de garantizar su protección y cuidado, la paciente fue inicialmente remitida a la Fundación Hoasis, donde permaneció algunos días. Tras Semana Santa, la fundación informó que la condición asociada al deterioro cognitivo dificultaba la convivencia con otros adultos mayores.

Posteriormente fue trasladada al Hospital Mental Rudesindo Soto, donde los especialistas consideraron que necesitaba cuidados permanentes en un entorno familiar, por lo que fue devuelta a la Unidad Básica Puente Barco. Desde entonces permanece allí aunque ya no requiere hospitalización médica.

“Es una paciente completamente vulnerable. No tenemos familiares, no tenemos una persona responsable, nadie ha llegado a preguntar por ella. Aun así, se le ha brindado atención integral y digna”.

Según la institución, la herida está curada y su situación médica estable: lo que hoy necesita es acompañamiento y cuidados continuos en un entorno familiar.

“Lo que hoy necesita es acompañamiento familiar y cuidados permanentes”.

El personal de la Unidad Básica —médicos, enfermeras y auxiliares— se encarga de su alimentación, medicamentos, aseo y bienestar emocional; en la práctica, se han convertido en su compañía diaria.


El caso pone de relieve las dificultades a las que se enfrentan los servicios públicos de salud y protección social para identificar y garantizar cuidados a personas vulnerables que carecen de documentación o redes familiares, y plantea la necesidad de mecanismos coordinados para su atención y protección a largo plazo.