En Puerto Gaitán, Meta, un joven se subió a un dron agrícola y permaneció en el aire casi dos minutos, según imágenes difundidas el miércoles 26 de agosto. La grabación, hecha entre risas, muestra al sujeto dentro del compartimento de una aeronave no tripulada empleada para aspersión.
El hombre no tenía protección visible y la maniobra se realizó desde una embarcación sobre un río, circunstancias que aumentan considerablemente los riesgos de una operación que no responde a su diseño ni a la normativa aeronáutica.
La Aeronáutica Civil emitió un comunicado en el que rechazó lo ocurrido y recordó que estas aeronaves están pensadas para operar con límites estrictos, no como medio de transporte humano.
“Este tipo de acciones vulnera de forma directa las disposiciones contempladas en el Reglamento Aeronáutico de Colombia, RAC 100, relativo a las Operaciones de Sistemas de Aeronaves No Tripuladas, y el RAC 219, sobre Gestión de Seguridad Operacional”.
“Permitir que una persona se ubique sobre cualquier parte de la estructura de un UAS (aeronave no tripulada) durante el vuelo genera riesgos inaceptables, no solo para la vida de quien comete la imprudencia, sino para terceros en la superficie y para la integridad de las operaciones aéreas nacionales”.
La autoridad señaló que realizará una evaluación rigurosa de lo sucedido y que, en caso de comprobarse infracciones, aplicará sanciones proporcionales a las conductas y riesgos generados.
Además, la Aeronáutica Civil hizo un llamado a los operadores de este tipo de aeronaves a desarrollar sus actividades acogidos a la normativa vigente y a no poner en riesgo a las personas ni a la seguridad operacional.
El episodio, viral en redes, subraya la necesidad de respetar las restricciones diseñadas para los sistemas no tripulados y recuerda las consecuencias administrativas que pueden acarrear las prácticas peligrosas fuera del marco regulatorio.





