Se hizo oficial el cambio de la antigua Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden (Undmo) a la Unidad Nacional Antidisturbios, según la Resolución 03226 del 13 de octubre de 2026, firmada por el director general de la Policía, general Jesús Alejandro Barrera Peña; la entidad dispone de 90 días de transición para los ajustes administrativos correspondientes.

La transformación —que había sido una de las promesas de campaña del presidente Abelardo de la Espriella— implica que la nueva Unidad quedará subordinada a la Subjefatura Nacional del Servicio de Policía y tendrá la misión de prestar apoyo en situaciones vinculadas con aglomeraciones en manifestaciones públicas y alteraciones del orden público, como motines, disturbios y asonadas.


La resolución establece que la intervención de la Unidad se activará cuando las capacidades institucionales disponibles resulten insuficientes o puedan verse desbordadas.

La estructura de mando prevista comprende la Unidad Nacional Antidisturbios, un subcomando, un Grupo de Seguimiento Operacional y ocho regionales antidisturbios, de las cuales dependerán los 30 Escuadrones Móviles Antidisturbios.

Esas ocho regionales estarán centralizadas en Bogotá, Neiva, Pereira, Popayán, Cúcuta, Medellín, Villavicencio y Barranquilla.

La resolución fija un plazo de transición de 90 días para adecuar la organización y los procedimientos operativos, con el objetivo de concentrar recursos especializados para atender contingencias que excedan la capacidad de las unidades locales.

La creación de la Unidad Nacional Antidisturbios representa una reorganización interna de la Policía para centralizar el mando y la respuesta en episodios de orden público complejo, sin que la resolución introduzca por ahora modificaciones adicionales a las funciones de otras dependencias.